Pandemia y violencia conducen a una crisis humanitaria alarmante: Iglesia

Pandemia y violencia conducen a una crisis humanitaria alarmante: Iglesia

Ni el País se ha pacificado ni la pandemia se ha controlado, esto más bien nos está conduciendo a una crisis humanitaria alarmante, expresó el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes.
En su comunicado dominical, sostuvo que el mal manejo de esta pandemia está orientando a la ruina y consideró que se necesita humildad para reconocer los fracasos y valor para cambiar las estrategias. 
“El momento actual que estamos viviendo en nuestro país es el de un ambiente de luto, de dolor y de desolación. Los decesos por causa del virus SARS-COV-2 superan ya los 55 mil casos en todo el País. A estas tristes defunciones hay que agregar el número de víctimas de la violencia”, aseveró.
Expresó que vivimos amenazados por una enfermedad invisible que no sabemos en qué momento nos puede alcanzar, además de que nadie está exento de ser contagiado. 
Destacó que la Iglesia ofrece la santa eucaristía y la oración oficial para que Dios conceda a los enfermos su fortaleza y les alivie en su soledad; “oramos para que pronto recuperen la salud”. 
Asimismo, a los familiares que sufren por no poder estar cerca de sus enfermos para acompañarlos en sus últimos momentos, les ofrecemos también la certeza de nuestras plegarias. 
Suazo Reyes dijo que la Iglesia ora por los médicos y personal sanitario que labora en los hospitales y que se encuentran en la primera línea de batalla.
El vocero religioso manifestó su apoyo moral a todas las personas que están siendo afectadas por esta crisis económica y agradeció la generosidad de muchos hermanos que han hecho posible que puedan compartir un poco de ayuda a través de Cáritas. 
Finalmente, recordó que el pasado 20 de marzo de este año, el Papa ofreció tres indulgencias plenarias especiales para las personas infectadas por COVID-19 y para quienes las cuidan, incluidos los familiares y el personal médico, y para todos los que rezan por ellos.
 “Con la indulgencia se da borrón y cuenta nueva. Para ganar una indulgencia se debe estar en gracia de Dios y cumplir con las tres condiciones ordinarias que son: la confesión sacramental, la comunión, y la oración por las intenciones del Papá.
Sin embargo, debido a la pandemia, la Santa Sede ha permitido a los fieles obtener las indulgencias sin completar de inmediato esas tres condiciones habituales. 
Para las dos primeras indulgencias es suficiente tener la intención de confesarse y recibir la Comunión tan pronto como sea posible, para la tercera indulgencia, las tres condiciones  habituales se eliminan por completo. 

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