Exigen siete rectoras a poderes del país, alto a la violencia

Exigen siete rectoras a poderes del país, alto a la violencia

Siete rectoras de universidades privadas y públicas de México, entre ellas la de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara; exigieron a los tres niveles de Gobierno poner un alto a la violencia que se ejerce contra las mujeres. 
A través de una carta enviada al presidente Andrés Manuel López Obrador, al Poder Legislativo, Poder Judicial, a los gobernadores de los estados, así como presidentes municipales; exigieron reconocer el aumento del gravísimo problema de la violencia de género y de su expresión más cruda reflejada en el número creciente de feminicidios.
Las académicas exigen poner fin a la banalización de la violencia contra las mujeres, en casos como el feminicidio y la desaparición.
Asimismo, pidieron establecer políticas públicas encaminadas a frenar dichas violaciones.
Se trata de las rectoras María Guadalupe Ibarra Ceceña, de la Universidad Autónoma Indígena de México; Ana Priscila Sosa Ferreira de la Universidad del Caribe; Carmen López Portillo Romano, de la Universidad del Claustro de Sor Juana y Silvia Elena Giorguli Saucedo, presidenta del Colegio de México.
Asimismo, Silvia Paz Díaz Camacho, de la Universidad Autónoma de occidente; Teresa García Gasca, de la  Universidad Autónoma de Querétaro y Sara Ladrón de Guevara, rectora de la Universidad Veracruzana.

Las rectoras manifestaron que el asesinato de Guadalupe Martínez Aguilar visibilizó la vulnerabilidad de los espacios educativos y cuestionaron qué garantías tienen las mujeres hoy en México si no existe un lugar en el espacio cotidiano en donde estén seguras.

“Exigimos a las autoridades correspondientes que de una vez por todas cumplan su obligación de garantizar la seguridad la igualdad y la paz que merecemos las mujeres mexicanas”, expone el texto.
Las académicas criticaron que las mujeres sean vistas como cuerpos prescindibles y que pase la violencia a pesar de las leyes, convenciones y tratados internacionales en los que México está adherido, pero no han cambiado las circunstancias. 
“El país como un gran vidrio se resquebrajó en su norte y a nadie se le ocurrió pensar que como consecuencia del abandono de las mujeres asesinadas en el norte el vidrio seguiría resquebrajándose hasta destruirse el territorio interno entero. Hoy pasa en todos los espacios, también en nuestras universidades y a mujeres de todas las clases niveles y formaciones, extractos”, añade la misiva.
Pidieron detener la violencia, no callarse ni sumarse al egoísmo ni a las políticas públicas que se niegan a reconocer el aumento del gravísimo problema de la violencia de género y de su expresión más cruda reflejada en el número creciente de feminicidios.
Lamentaron que ahora ni en tiempos normales, las alumnas puedan salir de sus hogares para ir a la universidad, tomar el transporte público, cruzar las calles, en el miedo de que esto les pase a ellas o vivir en el propio espacio universitario situaciones de acoso u hostigamiento.
En ese sentido, advirtieron que no se quedarán calladas y señalarán la inequidad.
Asimismo, urgieron a las autoridades fortalecer las instituciones que encargadas de investigar la desaparición forzada y violencia, así como aquellas que procuran justicia y las que promueven la educación y la convivencia desde la no discriminación.
“Exigimos un verdadero Estado de Derecho que restablezca mecanismos de defensa y apoyo de la sociedad civil y que propicie instituciones que imparten verdadera justicia. Nos corresponde defender la vocación de la universidad como un espacio libre de violencia, el espacio de todas las preguntas, de todas las posturas, pero sobre todo de la defensa de la verdad de la libertad, de los derechos humanos y de la igualdad”.
Hace una semana, la rectora de la Universidad y Colegio Valladolid, Guadalupe Martínez Aguilar, fue asesinada en su casa, ubicada junto a las instalaciones de la institución educativa en el municipio de Emiliano Zapata. 
El gobernador Cuitláhuac García Jiménez informó recientemente que la línea de investigación del robo se estaba desvaneciendo, pero debido a la secrecía de la indagatoria no podía dar a conocer más detalles. 

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