Asaltan a periodista Carlos Velasco, salvan la vida él y su esposa

Asaltan a periodista Carlos Velasco, salvan la vida él y su esposa

La madrugada de este martes tres delincuentes asaltaron el hogar del periodista de Coatzacoalcos, Carlos Velasco Jara, llevándose objetos personales y dinero.

El conocido comunicador del sur del Estado, denunció que extrañamente su domicilio permaneció 18 días sin habitar toda vez que se encontraban él y su esposa fuera, en la casa de una de sus hijas, en el estado de Quintana Roo, pero ahora que llegó, durante la madrugada fue sorprendido.

Refirió que la noche de este lunes sus hijos le organizaron una fiesta sorpresa para celebrar sus 80 años de vida y se fueron poco antes de la media noche y alrededor de las 5 de la mañana ingresaron con lujo de violencia.

Al notar la presencia de los tres sujetos, Velasco Jara golpeó a uno de ellos y éste le regresó el golpe, por lo que su esposa le pidió que se calmara y afortunadamente no les hicieron daño, sólo lo sujetaron y pidió que a su esposa no le hicieran nada ya que se encuentra mal de salud.

“Vinimos en la total indefensión… Nos advirtieron: no se muevan, no hagan nada porque les metemos un tiro y preguntaron dónde está la pinche caja fuerte…les dijimos prendan la luz y busquen y buscaron… mi esposa tenía dos cofrecitos, se llevaron mi computadora, mis regalos de cumpleaños”, recordó.

Insistió en que lo que le llama la atención es que estuvieron 18 días fuera de su casa, regresaron el domingo y hoy por la madrugada los asaltaron, pese a una barra de acero que aseguraba el portón con candado, la puerta principal, volaron la chapa y entraron a su recámara.

“A mí me amarraron de los brazos, de las piernas, les pedí que no le hicieron nada mi esposa, ella está muy enferma, ¡no la lastimen!, hasta cierto punto fueron tolerantes con nosotros, porque un pinche delincuente, hasta el más vulgar son agresivos, cobardes, y vivimos una hora de incertidumbre”, relató.

No fue sino hasta que los perros dejaron de ladrar como pensaron en salir, después de que su esposa lo desatara para darse cuenta de que ya se habían ido, para lo cual ya había plena luz del día, además de que uno de sus hijos llegó a la casa alrededor de las 8:00 de la mañana.

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