EL DEBATE… SANCIÓN PARA EL QUE MIENTA

Vivir en el Golfo

Por Rodolfo Herrera

     Mientras todos los candidatos salieron a proclamarse ganadores del primer debate presidencial, los analistas salieron a revelar que todos ocuparon espacio, tiempo, dinero y la atención de todo el país, para mentir deliberadamente y sin ningún remordimiento.

 

     De acuerdo con la empresa de medición de audiencias Nielsen Ibope México, se hizo presencia en las 28 ciudades más importantes del país, logrando obtener que 13.7 millones de mexicanos pudieron presenciar el debate realizado en el Palacio de Minería, en la ciudad de México.

    Se trató de un escaparate que los candidatos no podían despreciar y por ello se dieron a la tarea de prepararse, no para ganar votos con las mejores propuestas, sino ganando presencia con una imagen de seguridad, fuerte y con frases y expresiones contundentes, que tienen su origen en el estudio del análisis de audiencias.

     O sea, el “que decir” pasó a segundo término, lo importante es el “cómo decirlo” sin importar que se trate de una mentira dicha vil y descaradamente ante el pueblo de México que estuvo atento al evento.

     Los equipos estratégicos tuvieron tiempo para analizar a cada uno de los adversarios y consolidar una estrategia para ganar votos, de antemano sabiendo que tenían que enfrentarse a quien encabeza las preferencias electorales en todas las encuestas, o sea, contra Andrés Manuel López Obrador, lo cual es totalmente normal.

     Lo que ya no es normal en una sociedad civilizada, es que los candidatos tengan el derecho de decir lo que quieran, sobre todo mentiras, tomando en cuenta que el mentiroso de hoy, será el mismo que sin ningún escrúpulo y con la banda presidencial en el pecho se atreva a salir a dar un mensaje de falsedades a la nación, como que eso ya no se vale ¿No cree?

     El Bronco se plantó con seguridad y firmeza, para pintarnos un paraíso llamado Nuevo León, donde bajo su reinado no pasa nada, pero además mintió al decir que en su gobierno no había programas asistencialistas, lo cual resultó falso y se comprobó que también le entra muy bien al populismo repartiendo dinero.

     Ricardo Anaya, con una estrategia bien estructurada y control de los tiempos en las intervenciones, dijo que durante la gestión de Andrés Manuel como Jefe de Gobierno de la CDMX, el secuestro subió el 88 por ciento, lo cual se comprobó que es falso y el panista lo debe saber muy bien, como también mintió al decir que la amnistía en El Salvador hizo que se multiplicaran los homicidios, y es falso porque la que la estadística dice que se redujeron a la mitad.

     José Antonio Meade dijo que de acuerdo al registro Público de la propiedad, Andrés Manuel López Obrador tenía 3 departamentos a su nombre, pero casi al finalizar el debate, él mismo reconoció que no eran tres, sino dos, evidenciando que estaba jugando con los números tratando de impactar a la audiencia.

    Andrés Manuel López Obrador mintió con respecto a la suma de víctimas por la violencia, lo cual habla de que traía datos falsos, pero además, aunque estén en juicio, los departamentos sí están a su nombre ¿No era más sencillo decir la verdad que regalarlos nomás por bravucón? Ahí desobedeció a los asesores que le pidieron que “No se enganche”, según dijo él mismo, ahora ya no se sabe.

     Por lo visto, la única que no mintió fue la mujer, Margarita Zavala, que intentó jugar a lo derecho pero en un debate donde la mentira es permitida, fue la que menos oportunidad tuvo de crecer en las preferencias electorales, lo que habla de que los debates necesitan nuevas reglas.

     Por lo tanto, Lorenzo Córdova no puede sentirse orgulloso por el resultado del debate organizado por el INE, cuando los candidatos salieron a mentirle a los mexicanos y para muchos, esa actitud además de tramposa, debe ser tipificada como delito, pues con total cinismo están engañando al pueblo de México. ¿O no es así?

PERJURIO

     En algunos países como Estados Unidos, existe el delito de perjurio, que consiste en mentir estando bajo juramento, hay antecedentes como el del Presidente estadunidense Bill Clinton a quien el 19 de diciembre 1998 la Cámara de Representantes le inició el proceso de destitución, la situación se agravó cuando las investigaciones demostraron que le había mentido a la nación, lo cual estuvo a punto de apartarlo de la presidencia, de no ser porque pidió disculpas al pueblo norteamericano luego de que el encuentro con la becaria Lewinsky se comprobó que le dejó tremendo chisguete en el vestido.

    La pregunta es, si tomamos en cuenta que los debates son organizados por el INE con recursos públicos ¿No valdrá la pena obligar a los candidatos a no mentir, bajo la advertencia que podrían ser retirados de la candidatura?

    Digo, un escarmiento así podría obligarlos a no mentirle a los mexicanos y dedicarse exclusivamente a hablar con la verdad ¿Será eso mucho pedirle al presidente del INE Lorenzo Córdoba? Nosotros creemos que no ¿O usted qué opina?

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