BOCA DEL RÍO… PROYECTO DE CIUDAD

Vivir en el Golfo

Por Rodolfo Herrera

     De los 212 municipios del estado, sólo uno puede garantizar continuidad en el desarrollo y la obra pública, Boca del Río, el resto, aun siendo del mismo partido, vuelve empezar de cero.

 

     Para desgracia de los veracruzanos, no han funcionado los consejos consultivos ciudadanos, que presuntamente son coadyuvantes para que la administración pública y deberían contribuir en los esfuerzos para la continuidad en el desarrollo.

     Tampoco ha funcionado esas direcciones de desarrollo urbano y obras públicas, en la mayoría de las veces sólo acatan disposiciones y caprichos de los gobernantes en turno.

     Por lo tanto, no existe continuidad para el crecimiento ordenado de una ciudad, tampoco en el desarrollo de la obra pública, porque cada alcalde llega hacer un nuevo planteamiento o a tratar de descubrir la fórmula mágica que le permita pasar a la historia, aunque en sus acciones suceda todo lo contrario.

     Por ejemplo, en el municipio de Tuxpan, llegó con muchas expectativas el panista Juan Antonio Aguilar Mancha, que asumió el poder tras haber hecho demasiadas promesas de campaña y una animadversión generalizada contra su antecesor, el priísta Raúl Ruiz Díaz.

    Pero cuando los humos comenzaron a despejarse todo comenzó a verse exactamente igual y bastaron al menos 30 días para que los ciudadanos se dieran cuenta de que el anhelado cambio no iba llegar.

    En tan sólo cuatro semanas el panista Juan Antonio Aguilar Mancha ha recibido la renuncia de más de 10 directores y altos funcionarios del municipio de Tuxpan, que fueron dejando el cargo paulatinamente, como tratando de no entrar en complicidad con un ayuntamiento que presenta problemas y de lo cual el Órgano de Fiscalización Superior del Estado, el Orfis, no ha dado cuenta.

     En Cosamaloapan, El panista Raúl Hermida Salto, llegó a recomponer todo el desorden y abuso de poder cometido por su antecesora, la priísta Adriana Mass Michel, por lo que ese municipio de la cuenca del Papaloapan se reorganiza a pasos forzados para llevar nuevamente el progreso y desarrollo a la ciudad.

     En el Puerto de Veracruz, el entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa inventó el cargo de director del Centro Histórico para su amigo el arquitecto Manolo Ruiz Falcón, pero la realidad, es que las calles recién adoquinadas del primer cuadro de la ciudad presentan serias averías, pero contrario a lo que se esperaba, Manolo Ruíz no ha sido citado para que responda por los daños que debió remediar con la responsabilidad del cargo que le confirió su amigo, hoy preso.

     En Coatzacoalcos, el exalcalde priista  Joaquín Caballero Rosiñol le entregó el cargo al Presidente Municipal de Morena Víctor Carranza Rosaldo, bajo serios problemas económicos, que lo llevó a suspender el carnaval y al despido masivo de empleados municipales, sin embargo, el edil morenista tampoco mostró gran diferencia, para lo que si hubo dinero fue para enmarcar su fotografía en todas las oficinas públicas, engrosando su culto a la personalidad, pero con dinero de los ciudadanos.

    El ayuntamiento priista de Orizaba podría ser de esas pocas excepciones, tras dos periodos bajo el gobierno del empresario Juan Manuel Diez Francos, si es que el actual alcalde también del PRI Igor Fidel Rojí López le da continuidad al proyecto y se apega al proyecto de ciudad.

BOCA DEL RÍO, EJEMPLO NACIONAL

     Pero definitivamente, uno de los municipios de mayor desarrollo en México y sin duda, el número uno en el estado, es Boca del Río, con dos periodos del panista Miguel Ángel Yunes Márquez y el actual de Humberto Alonso Morelli.

     Si acaso, ese desarrollo se vio interrumpido por el priista Salvador Manzur Díaz que nos llevó a las páginas negras de la prensa nacional con por los excesos y abuso de poder.    

    Y como muestra, con una visión clara de lo que se tiene programado para ese proyecto de ciudad, el alcalde Humberto Alonso Morelli anunció el Plan de Obras 2018 con una inversión de  $779 millones, 506 mil 005 pesos para los siguientes rubros:

     29 millones en urbanización, 208 millones en pavimentación, 160 millones para espacios públicos, 13 millones para unidades deportivas, 227 millones en infraestructura urbana, 75 millones en mantenimiento y 32 millones para espacios educativos.

     ¿Por qué no ocurre lo mismo con los 211 restantes municipios del Estado? Y es muy sencillo, porque cada alcalde quiere poner su sello propio, su imagen, su slogan, su logo y hasta su cancioncita y no les importa continuar con un proyecto de ciudad.

     Una vez terminado un periodo los alcaldes vuelven a iniciar de cero porque no hay un plan maestro de desarrollo municipal, es cuando vemos que el acalde entrante denuncia al saliente, lo acusa de robo y la historia vuelve a repetirse cada cuatro años.

     Mientras no exista un proyecto de ciudad, en lugar de un proyecto personal o de partido, los ciudadanos no podrán ver ciudades en desarrollo, como está ocurriendo en Boca del Río, aunque para el resto del estado, sea una verdadera lástima que todo siga igual.

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