LA MADRE DE TODOS LOS MALES

Vivir en el Golfo

Por Rodolfo Herrera

     Aunque a la clase política le duela reconocerlo y más ahora que están en plena campaña, la madre de todos los males está en la corrupción, esa que se comprometieron a combatir y no cumplieron.

 

    Desde el sexenio del panista Felipe Caderón Hinojosa, los políticos se dieron cuenta que México estaba sumergido en una enorme ola de corrupción gubernamental, en todos los niveles.

    Por ello y desde la cámara de diputados, se dieron cuenta de la necesidad de crear un organismo que vigilara y sancionara con severidad el desvío de recursos públicos desde los gobiernos e instituciones.

    Fue en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto cuando se le dio forma al sistema nacional anticorrupción, con dependencia de la Procuraduría general de la República con el nombramiento de un fiscal anticorrupción con autonomía para investigar y sancionar a los corruptos en México.

     Fue el 12 de marzo de 2014, cuando el entonces Procurador General de la República Jesús Murillo Karam publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo A/011/014, mediante el cual se dio a conocer la creación de la Fiscalía Anticorrupción y se describieron formas generales y detalladas sobre la operatividad y funciones que esta fiscalía tendría.

     A partir de ese momento, los partidos políticos con registro vigente PAN, PRI, PRD. PVEM, PT, Panal, MC, Morena y PES, establecieron sendas discusiones hasta lograr el establecimiento de una fiscalía, con el objetivo “sancionar y erradicar los actos de corrupción de la República Mexicana o aquellos cometidos por servidores públicos en el extranjero”.

    Incluso, la nueva Fiscalía Anticorrupción de la PGR tiene 20 funciones específicas, pero se les ha olvidado ponerse de acuerdo en un gran pequeño detalle… No hay quién las aplique.

     Es decir, en el nombramiento del fiscal anticorrupción no se han podido poner de acuerdo ¿Y qué cree? Esto no se hará hasta que haya concluido el proceso electoral y el nuevo Fiscal contra los corruptos comience a operar, aunque para entonces ya haya un nuevo gobierno.

     O sea, han tenido que pasar dos sexenios tratando apenas de ponerse de acuerdo en qué, cómo, cuándo y quién podrá investigar y sancionar a los corruptos de los tres niveles de gobierno en México.

     Mientras esto no se da, los corruptos saben perfectamente que no hay nadie ni ley que los sancione por delitos que aunque usted no lo crea, no están considerados como graves.

     No es grave robarse el dinero de los pobres, no es grave enriquecerse a costa de los impuestos de los trabajadores, no es grave desviar recursos destinados alimentos o medicamentos, no es grave especular con la vivienda, no es grave abusar del poder, no es grave absolutamente nada que afecte a un político o gobernante.

     ¿Qué tan difícil es ponerse de acuerdo para nombrar a alguien que castigue a los corruptos? ¿Además de la corrupción qué otro mal que aqueja a México puede ser tan grave? ¿Qué necesita un diputado o senador para plantarse en la cámara y forzar a que se dé este combate frontal contra los corruptos, que desde esa posición generan violencia y empobrecimiento?

    Y aunque nos cueste trabajo creerlo, han transcurrido 12 años, dos sexenios, dos gobiernos distintos y los políticos ladrones siguen protegidos por las leyes mexicanas y sus partidos,

     Desde esa perspectiva, el cambio en México se ve que va pa largo. ¿O no es así?

MÉXICO, EL MÁS CORRUPTO DE AMERICA LATINA

     Se ha platicado hasta el hartazgo la deshonrosa posición que nuestro país ocupa en el ranking mundial de los países más corruptos y aún con pequeñas variables en los porcentajes, lo definitivo es que ocupamos el primer lugar en América Latina y en el mundo somos el 13vo país más corrupto, aun por encima de países pobres, totalitarios o en guerra ¿Y los partidos políticos? Como si nada.

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