Muere una referencia del periodismo de televisión en México

P U N T O  D E B I L

Enrique De Santiago

- Criticado por su cercanía con algunos presidentes

- Siempre manifestó un gran conocimiento de su oficio

Uno de los periodistas que formó una estructura de informar en nuestro país, muere hoy. Jacobo Zabludovsky. Su postura tradicional y muy criticado por las nuevas generaciones por su forma de arropar al gobierno, lo caracterizaron. Sin embargo, el respeto que generaba a su alrededor, con sus compañeros y sus aprendices, se contagió y poco a poco se le fue catalogando como un ser humano culto y con una carrera importante para nuestro país en materia de información.

 

Tuvo varios encuentros no gratos con la juventud de nuestro país; el informaba, en marchas y congregaciones que se manifestaban en nuestro país, y llegó a ser agredido. Jamás lo tomó como algo personal, ni siquiera usó sus plataformas para hacer venganza.

Un señor, que basó su vida en el periodismo y lo dedicó a caminar por todo el mundo y como se señaló en una entrevista que se le hizo en el panteón israelita, a su hijo, Abraham Zabludovsky, siempre estuvo agradecido con las empresas que le permitieron hacer su profesión, el periodismo.

 

Es importante destacar, que aunque se perfiló como el vocero oficial de varios presidentes de México, “solapando” hechos no aprobados por los mexicanos, siempre salió a flote por su carisma y gran cultura general, como un informador-entrevistador.

 

Durante sus trabajo, siempre manifestó un gran conocimiento de su oficio, se sabía que durante una entrevista, lo que preguntara, siempre tenía un porqué, no era fortuito, era un profesional en toda la extensión de la palabra, hasta donde recuerdo jamás se le vio tomar una actitud prepotente y sobrada. Sus entrevistas, siempre fueron voluntariosas, de buen carácter, nunca convirtió al público en espectador de una demostración de su poder o conocimiento de forma obligada.

 

Su forma de realizar una entrevista era basándose en conocer a su entrevistado y cuestionar -amablemente- lo obvio.

 

Innumerables antevistas se le hicieron después de haber salido de su casa : Televisa, como, él la llamó siempre. Se postuló como una referencia de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Hasta el día de hoy, son pocos quienes han realizado tantas entrevistas a personalidades del mundo de la política mundial, social, de espectáculos y el arte como él.

 

Muchos eventos desafortunados y afortunados, fueron informados con su peculiar forma de hablar. Y no podemos olvidar la transmisión que hizo  desde su vehículo el día del terremoto en la ciudad de México, sin perder detalle de lo que este fenómeno natural dejó.

 

Proceso, publicó el discurso que emitió el comunicador una vez que visitó el recinto legislativo para recibir una medalla por su trayectoria: “Esta mañana no vengo a otra cosa más que a pedir perdón. Quiero pedir perdón a todos los que ofendí o lastimé o desacredité durante mi larga carrera periodística. Perdón por haberme sometido a las exigencias de la empresa en la que trabajaba, del gobierno al que servía, de los políticos a los que me rendí. Perdón por torcer la realidad. Perdón por no haber contribuido en aquellos desafortunados años a la libertad de expresión que ahora pretendo ejercer con profundo arrepentimiento. A eso he venido esta mañana: a pedir perdón”.

El silencio es absoluto en el recinto. Lo rompen, segundos después, un par de manos que aplauden lentamente y que desatan por fin el aplauso estentóreo, universal, a Jacobo Zabludovsky.

 

Hoy, dejó de existir y para quienes fueron sus detractores también habrá espacio, para poder lamentarlo. 

 

Descanse en paz, el maestro Jacobo Zabludovsky.

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