NI LA VIDA, NI LA DIGNIDAD HUMANA.

Luis Enrique De Santiago C.
Periodista, Editor y Fotógrafo

PUNTO DÉBIL/11 de julio 2017
 
En algún momento de la vida nos vamos perdiendo del camino que llevábamos, pero por circunstancias regresamos y/o nos percatamos de que algo andaba mal. 
Sin embargo, hoy podría decir eso, pero las cosas a veces son tan turbias que quién sabe si uno hacen bien o mal.
 
Bueno pues la disyuntiva es que después de más  de 20 años laborando como periodista, me veo en la penosa situación de comentarles que no tengo ni seguro social, ni nada que respalde una enfermedad, vivo de la publicidad que vendo en mis páginas, y uno que otro negocio que aprendí a manejar desde hace más de 20 años y que gracias a él, hoy tengo dónde dormir, porque si fuera por el periodismo, estaría con todo y mi familia viviendo en medio de un parque, ahí acamparíamos.
 
Estas condiciones laborales son penosas, lo increíble del asunto es que desde que uno sale de la universidad, va uno con la firme convicción de ser un periodista analítico incorruptible y buscador de la verdad, el tiempo lo cambia todo.
Si bien he capoteado la situación, creo que mi moral ha sido incorruptible, jamás he tenido que chuparle los pies a ningún político, para que me ceda parte de los dineros que el pueblo aporta a través de sus impuestos.
 
Pero eso, aprieta las tripas del más fajado cuando uno está pasando por una enfermedad, y no quiere perder la vida y mucho menos la dignidad. 
 
Cómo es posible que durante tantos años se haya hecho una lucha social en favor de quien lo haya necesitado, y jamás en la vida propia del que aquí escribe. Decía mi padre, de origen norteño y hecho a la antigua: De libros nadie come..., y créame lector el conocimiento a veces es el peor acompañante, es peor que la conciencia, está ahí y no se va, cada cosa que uno hace, pasa por el filtro de la conciencia y entonces se convierte en juez y testigo. 
 
El oficio del periodismo ya --de refilón-- ha sido presa de muchas cosas durante años, pero lo peor es que ahora se ha convertido en refugio de cualquier cosa menos de periodistas serios. Los que tienen buenos días o sus 5 minutos de fama, jamás los olvidan y se suben al tabique que les impide seguir creciendo como profesionistas. Y los que llegan y por asares del destino reciben una dádiva económica sin hacer nada de algún funcionario público, descubren el hilo negro.
 
Este país está patas para arriba. Conozco dos o tres personajes que se han hecho profesionales en la recepción de la dádiva y luego se hacen los dignos cuando uno por cualquier razón testerea su postura de periodistas.
 
Y los que sentimos que había que defender algo desde que estudiábamos, es decir los idealistas, ni por lo años de trabajo, llegamos a tener beneficios de salud, cómo es eso. Tanto hablan de los periodistas, habría que determinar: ¿qué es un periodista?
Sin embargo ese no es el punto de hoy, sino tan sólo el hecho de que en nuestro país los años de trabajo no garantizan que cuando uno tenga problemas de salud, se pueda atender de manera responsable y en tiempo.
 
Creo que ese sería un buen punto para iniciar a depurar los temas que rodean al periodista, las casas editoriales no le brindan a uno esos beneficios, o por lo menos en la mayoría.  Hasta hace a penas unos 15 años corrían a las compañeras editoras o reporteras por estar embarazadas, yo fui testigo de ello, y aún así seguimos poniendo la cara al frente del medio para el que trabajamos y cuando necesita uno respaldo normalmente no lo hay.
 
Cuando te piden que madrees al gobierno  --no es por compromiso social, aunque así lo disfrace el medio de comunicación---; lo tienes que hacer, es tu trabajo; cuando el periódico o medio de comunicación consigue por fin el convenio que buscaba a través de los cuestionamientos que hiciste, normalmente el gobierno ofendido pide tu cabeza y ahí es cuando te vez en la calle sin chamba y por hacer lo mejor que pudiste. 
 
No quiero montarme en el rollo de ser el periodista sufrido, pero en más de 20 años eso ya lo he pasado y he sido carne de cañón. Hoy soy independiente y lo que enfrenta uno es que las negociaciones son sólo entre amigos. Lleva uno su propuesta a cualquier ayuntamiento para venderles publicidad y hay varios que sólo por la camaradería reciben su lana y los que proponen algo les dan puro...No es en todos los casos, pero si en una gran mayoría.
 
Así que para redondear la idea les comentaré que este camino es largo, circular y bastante incierto. Pero a veces cuando las cosas salen bien,  uno se siente orgulloso y comete su objetivo que es informar y /o ayudar.
 
Pero la gente ya no cree en los medio de comunicación y mucho menos respeta a los periodistas.
Habría que replantear eso, uno estudia periodismo para fomentar un mejor entorno social, político y económico y la verdad es que hoy no fomentamos nada, sólo buscamos subsistir y eso deja mucho qué desear. 
 
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