Ángeles Ortiz va por decimoquinto récord mundial

“Fui pionera de este Grand Prix del deporte adaptado, hace seis años fui la primera invitada de México y en este 2018 será mi competencia fundamental, espero ir de nuevo por el lugar número uno del ranking del mundo y plantarme ahí”, compartió la tricampeona parapanamericana de Río 2007, Guadalajara 2011 y Toronto 2015.

La bicampeona paralímpica, quien tuvo su último compromiso internacional en el Campeonato Mundial de Para-Atletismo Londres 2017, en julio pasado, señaló que está ansiosa por regresar a las competencias.

“Estoy muy emocionada de poder competir, ya me hace falta, tengo varios meses sin competir y ya estoy con ansias de plantarme en el campo de lanzamiento a nivel competitivo”, afirmó.

La lanzadora de bala, categoría F57, compartió que  realiza dos sesiones de entrenamiento diario, la primera de 6 a 9 am y la segunda por la noche, al finalizar su jornada de laboral.

“Estoy al 96 por ciento de mi preparación, ya estar a ese nivel en este momento es bastante, se puede decir que los objetivos se han alcanzado, tenemos una muy buena planificación, literalmente no tengo más vida que el trabajo y el entrenamiento, porque entrenamos hasta los sábados, pero vale la pena”, reconoció.

Ángeles Ortiz informó que su segunda competencia del año será probablemente la novena y última parada del Grand Prix, en Berlín, Alemania, que está programada para el 30 de junio y 1 de julio, “de no ser así lo cambiaríamos por un campamento de perfeccionamiento técnico”.

La atleta reconoció que es difícil compaginar la gestión al frente del Instituto Veracruzano del Deporte y su carrera deportiva “pero al mismo tiempo es apasionante y hay que hacerlo bien y al estar del lado del deportista, pero también del lado del funcionario, se comprenden mejor los problemas y las necesidades”.

Por último atleta de silla de ruedas recomendó a las personas con alguna discapacidad realizar algún deporte.

“La discapacidad se te olvida en el momento que haces deporte, te conviertes en un atleta y empiezas a optimizar todas las partes de tu cuerpo que funcionan y a habilitar aquellas que a la mejor no sabías que funcionan y cuando subes a un podio o cuando ves tu bandera ondear y escuchas tu himno nacional, delante de tantas naciones que tienen que guardar el respeto necesario, es maravilloso”, concluyó.

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